Las reglas de la calle: Sobreviviendo en soledad
Description
Script Vidéo
El niño que conocía las reglas de la calle
Ángel seguía mirando aquella fotografía que había encontrado entre la basura.
La limpiaba con la manga de su camisa una y otra vez, como si quisiera devolverle el brillo a las sonrisas de esa familia.
Por un momento imaginó que él también estaba sentado en esa mesa.
Que alguien le servía un plato de comida.
Que alguien le preguntaba cómo le había ido en el día.
Pero la voz de un hombre lo sacó de sus pensamientos.
—¡Largo de aquí, niño!
El dueño del restaurante lo espantó con una escoba.
Ángel salió corriendo con la fotografía apretada contra su pecho.
Corrió varias calles hasta quedarse sin fuerzas.
Se sentó en una banqueta, respirando con dificultad.
Tenía hambre otra vez.
Era un hambre que ya comenzaba a dolerle.
Mientras observaba a la gente pasar, un muchacho de unos once años se acercó lentamente.
Tenía la ropa vieja, los tenis rotos y una mochila desgastada.
Pero caminaba con seguridad, como si conociera cada rincón de aquellas calles.
Se quedó mirando a Ángel durante unos segundos.
—Eres nuevo, ¿verdad?
Ángel levantó la mirada sin responder.
—Se nota… todavía traes cara de que esperas que alguien venga por ti.
Aquellas palabras le hicieron un nudo en la garganta.
El niño suspiró y se sentó a su lado.
—Yo me llamo Leo.
Hace cuatro años que vivo aquí.
Ángel lo miró sorprendido.
No podía creer que otro niño también viviera solo.
—Si quieres sobrevivir… tienes que aprender las reglas de la calle.
Ángel no entendía a qué se refería.
Leo señaló alrededor.
—Aquí nadie te regala nada. Si dejas tus cosas solas, desaparecen. Si encuentras comida, no la desperdicies. Y cuando caiga la noche… nunca duermas donde todos puedan verte.
Ángel escuchaba en silencio.
Era la primera persona que le hablaba desde que se había quedado solo.
Y sin saberlo… acababa de conocer al niño que le enseñaría a sobrevivir en un mundo donde la infancia parecía no existir.