Han pasado dos años desde que nos separaron. Hemos estado juntos desde tercer grado, y, la verdad, al darme cuenta de que, al empezar el bachillerato, no íbamos a estar juntos, mi corazón se partió en pedazos. Aun así, traté de seguir viéndolas, pero se me hacía difícil, ya que estar pendiente del colegio y que unas estuvieran en el turno matutino no me daba el tiempo. Eso nos hizo separarnos aún más. Hoy en día, aún las amo como las amaba en noveno, hace esos dos largos años, y todavía las extraño muchísimo.